La atresia esofágica es una malformación congénita en la que el esófago no se desarrolla correctamente, lo que impide la conexión normal entre la boca y el estómago. Por este motivo, la alimentación del recién nacido se ve comprometida desde los primeros momentos de vida y requiere atención médica especializada.

TIPO DE PATOLOGÍA

Malformaciones congénitas, deformidades y anomalías cromosómicas

PREVALENCIA

1-5 / 10 000

SINÓNIMOS

AE/FTE

Atresia de esòfago

Atresia esofágica con o sin fístula traqueoesofágica

Atresia esofágica congénita

CÓDIGO ORPHANET

1199

CÓDIGO CIE

Q39.0

Durante el desarrollo embrionario, el esófago puede quedar interrumpido o presentar una conexión anómala con la tráquea, conocida como fístula traqueoesofágica. En consecuencia, esta alteración suele detectarse poco después del nacimiento mediante signos clínicos evidentes. Además, se trata de una de las malformaciones digestivas más relevantes en el periodo neonatal, a pesar de su baja frecuencia.

En cuanto a las causas, no siempre es posible identificar un único factor responsable. Sin embargo, se considera una condición de origen multifactorial que puede aparecer de forma aislada o asociada a otras anomalías congénitas. Por otro lado, en algunos casos forma parte de síndromes genéticos más complejos, lo que hace necesario un estudio médico completo.

Los síntomas más frecuentes incluyen dificultad para alimentarse, babeo excesivo y problemas respiratorios. Asimismo, la imposibilidad de pasar una sonda al estómago suele confirmar la sospecha clínica inicial. Por ello, el diagnóstico precoz resulta clave para iniciar el tratamiento adecuado.

El abordaje es quirúrgico y generalmente se realiza en los primeros días de vida. Posteriormente, el seguimiento a largo plazo es fundamental para detectar posibles complicaciones. Finalmente, el acompañamiento a las familias y el trabajo de un equipo multidisciplinar contribuyen de forma significativa a mejorar la calidad de vida del paciente.

Ir al contenido