La atrofia multisistémica es una enfermedad neurodegenerativa poco frecuente que afecta a diferentes sistemas del organismo. En general, su evolución es progresiva y, por lo tanto, requiere un abordaje médico continuo. Además, el diagnóstico temprano resulta fundamental para mejorar la atención del paciente.
TIPO DE PATOLOGIA
08 Enfermedades del Sistema Nervioso
DÍA MUNDIAL:
3 octubre
PREVALENCIA
1-9 / 100 000
SINÓNIMOS
AMS
CÓDIGO OMIM
TESTIMONIO
Conoce el testimonio de Carmen
Qué es la atrofia multisistémica
En primer lugar, la atrofia multisistémica se caracteriza por la degeneración de áreas del sistema nervioso encargadas del control del movimiento y de las funciones autónomas. Es decir, puede provocar alteraciones motoras y autonómicas de forma simultánea.
Asimismo, esta enfermedad suele confundirse con otros trastornos neurológicos. Sin embargo, existen signos clínicos que permiten orientar el diagnóstico de manera más precisa.
Síntomas principales
Por lo general, los síntomas iniciales incluyen rigidez muscular, lentitud de movimientos y problemas de equilibrio. Además, pueden aparecer dificultades en la regulación de la presión arterial y del control urinario.
No obstante, la intensidad de los síntomas varía entre pacientes. Por ejemplo, algunas personas desarrollan alteraciones del habla de forma temprana, mientras que otras presentan primero síntomas autonómicos. Por esta razón, el seguimiento individualizado es esencial.
Diagnóstico de la atrofia multisistémica
Para confirmar el diagnóstico, se realiza una evaluación clínica detallada. Principalmente, se tienen en cuenta los síntomas neurológicos y autonómicos. Además, las pruebas de imagen ayudan a descartar otras enfermedades.
De este modo, el diagnóstico suele basarse en un conjunto de criterios clínicos, ya que no existe una prueba definitiva única. Por consiguiente, la experiencia del especialista resulta clave.
Tratamiento y manejo
Actualmente, no existe un tratamiento curativo para la atrofia multisistémica. Sin embargo, el manejo se centra en aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Por ejemplo, se utilizan fármacos para tratar la rigidez o los problemas de presión arterial.
Además, la fisioterapia y el apoyo multidisciplinar desempeñan un papel importante. En conclusión, un enfoque integral permite un mejor control de la enfermedad y de sus complicaciones.
