La Distrofia Muscular de Cinturas es un grupo de enfermedades genéticas que provocan debilidad progresiva de los músculos de hombros, brazos, caderas y piernas. Este tipo de distrofia muscular afecta la movilidad y la fuerza, dificultando las actividades diarias desde la infancia o adolescencia.

TIPO DE PATOLOGÍA

8- Enfermedades del Sistema Nervioso

Día Mundial:

30 septiembre

PREVALENCIA

1-9 / 1 000 000

SINÓNIMOS

LGMD

La Distrofia Muscular de Cinturas (DMC) se caracteriza por la debilidad progresiva de los músculos proximales, es decir, los músculos cercanos a la cintura escapular y pélvica. Existen varios subtipos, clasificados según el gen afectado y la herencia, siendo algunos autosómicos dominantes y otros autosómicos recesivos.

🔹 Causas

La Distrofia Muscular de Cinturas es causada por mutaciones en diferentes genes que codifican proteínas musculares esenciales para la función y estructura de las fibras musculares. Estas mutaciones alteran la integridad del músculo, provocando degeneración progresiva. Entre los genes más comunes involucrados se encuentran LGMD2A, LGMD2B y LGMD2D.

🔹 Síntomas

Los síntomas iniciales suelen aparecer en la infancia tardía o adolescencia e incluyen:

  • Debilidad en hombros y caderas

  • Dificultad para subir escaleras o levantarse del suelo

  • Fatiga muscular y pérdida de masa muscular

  • Caídas frecuentes y problemas de equilibrio

  • Contracturas o rigidez articular en fases avanzadas

La progresión de la enfermedad varía según el subtipo genético, y algunas personas pueden presentar afectación cardiaca o respiratoria.

🔹 Diagnóstico

El diagnóstico de la Distrofia Muscular de Cinturas combina:

  • Historia clínica y examen físico

  • Pruebas de fuerza muscular y electromiografía

  • Análisis de enzimas musculares (como la creatina quinasa)

  • Estudios genéticos para identificar mutaciones específicas

🔹 Tratamiento y manejo

No existe cura para la Distrofia Muscular de Cinturas. El manejo se centra en:

  • Fisioterapia para mantener fuerza y movilidad

  • Dispositivos de asistencia como bastones o sillas de ruedas

  • Tratamiento de complicaciones respiratorias y cardiacas

  • Apoyo psicológico y programas de rehabilitación

El seguimiento multidisciplinario es clave para mejorar la calidad de vida y retrasar la progresión de la enfermedad.

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