El nistagmus congénito es un trastorno ocular caracterizado por movimientos involuntarios y repetitivos de los ojos que aparecen desde el nacimiento o durante los primeros meses de vida. Estos movimientos pueden afectar la visión y la coordinación visual, dificultando la lectura y la percepción del entorno. Detectarlo de manera temprana permite implementar estrategias y tratamientos que mejoren la calidad de vida del paciente.
TIPO DE PATOLOGÍA
09 – Enfermedades del sistema visual
PREVALENCIA
S/ Orphanet no es EE.RR. en Europa
SINÓNIMOS
Hidromielia
Siringobulbia
Siringohidromielia
CÓDIGO OMIM
TESTIMONIO
El nistagmus congénito puede presentarse de forma aislada o asociado a otras enfermedades oculares, como albinismo o cataratas congénitas. Se clasifica en dos tipos principales: el nistagmus motor, donde el movimiento ocular es horizontal, vertical o rotatorio, y el nistagmus sensorial, que está relacionado con defectos visuales subyacentes.
Síntomas frecuentes
Entre los síntomas más comunes del nistagmus congénito se incluyen:
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Movimientos rítmicos involuntarios de los ojos, generalmente horizontales
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Dificultad para enfocar objetos y visión borrosa
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Cabeza inclinada o movimientos compensatorios para mejorar la visión
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Estrabismo en algunos casos
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Problemas de coordinación visual y lectura
Diagnóstico
El diagnóstico del nistagmus congénito se realiza mediante examen oftalmológico completo. Se pueden emplear pruebas como:
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Evaluación de la agudeza visual
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Estudio de movimientos oculares mediante videonistagmografía
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Pruebas genéticas si se sospecha una causa hereditaria
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Evaluación neurológica para descartar alteraciones asociadas
Tratamiento
Aunque no existe una cura definitiva para el nistagmus congénito, existen varias estrategias para mejorar la visión:
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Uso de gafas o lentes correctivas según la refracción ocular
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Terapia visual y entrenamientos específicos
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Cirugía en casos seleccionados para reducir el movimiento ocular o mejorar la posición de la cabeza
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Apoyo educativo y adaptaciones en el entorno escolar
El seguimiento regular con un oftalmólogo especializado es clave para monitorear la evolución del nistagmus y prevenir complicaciones asociadas.
